Disculpen que no me levante...

Este es un espacio hecho de pequeños momentos.Como en cualquiera de nuestros recuerdos, lo que nos queda de lo vivido se reduce a trazos cortos, a leves imágenes que se graban en nuestra memoria. La idea de Brote Cinético es reunir secuencias, pequeños trazos de películas para que el visitante descubra, recupere o redescubra,o aprecie las diferencias con la versión original. No dudes en hacer comentarios de las que hay y aconsejar con qué momentos podemos hacer de este sitio algo más grande. Algunas secuencias están comentadas, otras todavía no. Paciencia que el sitio está en construcción. Busca tus secuencias en la lista. Gracias por la visita. Bienvenid@.

jueves, 28 de agosto de 2008

casablanca

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Escuché una vez que el cine es ponerse delante de una ventana ciega para creer por unos instantes que podemos ser esos otros. Ventana, espejo... pero, ¿no creéis que hay más cosas en la vida? ¿Para qué desearlas si no pueden ser nuestras? Por mi parte, sólo busco algo sencillo: sólo busco un momento que dure eternamente. Me pasa porque ya no me acuerdo de olvidarme de esas cosas. Y es que, ¿qué nos queda sino para entretener la propia locura? La lectura, sí, pero... ¡Qué montón de libros! ¿Son todos diferentes? Si es cierto que cada cenicienta tiene su medianoche, por fin uno descubre tarde que se llega más lejos con una palabre amable y una pistola, que sólo con una palabra amable. Resta el consuelo de aprender que vale más la pena no comprar la felicidad, sino sobornar la infelicidad. Y es que las traiciones en tiempo de guerra son infantiles comparadas con las traiciones en tiempo de paz. Ella me dijo que después de lo que habíamos hecho, el matrimonio entre nosotros era imposible. Me pregunto cómo he tenido el valor de ir al encuentro de lo prohibido con ésta calma, con ésta determinación. Me despedí pensándole al oído:

-Antes de conocerte no sabía lo que era sufrir.

Pero todos hemos sentido que matar lo que amas, si no puedes tenerlo, es algo muy natural. Descubres tiempo después que a veces no hacemos cosas que queremos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlas. Siempre podrás decirle que te ha conocido en un momento extraño de tu vida y... ¡felicidades! ahora sí que estás más cerca de tocar fondo.

- ¿Le molesta que no fume?

Si la maldad es un punto de vista lo tuyo ya no son formas, son alardes. Últimamente me hacen gracia muchas cosas, pero no son graciosas. Da un poco de miedo, pero es bonito... tener tanto que perder es bonito. La respuesta está en entender a los demás, no en querer ser como ellos. El mejor ejemplo es que para encontrar a su semejante, un irlandés siempre tiene que hablar con Dios:

- ¡Si padre!

El todopoderoso responde:

- Déjate de tonterías y contesta a la puta pregunta.