Tercera película del inmenso y siempre independiente Spike Lee escrita, dirigida y producida por él mismo. La cinta está ambientada en el barrio de Bedford-Stuyvesant, Brooklyn, y para muestra un botón en cuanto a la tensión antre etnias de los barrios humildes americanos, esta vez exacerbada en un verano caluroso. La secuencia es totalmente significativa de la denuncia en clave de humor y drama en la que se mueve el film, un buen ejemplo de la realidad racial norteamericana.
Una de las curiosidades de historia de la película es que Spike Lee la escribió a partir de un hecho real, cuando un grupo de chicos blancos asesinó a un chico negro cerca de la pizzeria New Park de Howard Beach, en el barrio neoyorquino de Queens, el 20 de diciembre de 1986.
no debemos olvidar que la historia transcurre en su totalidad en un sitio concreto y bien delimitado - para convertirse en arquetipos universales perfectamente extrapolables a cualquier otro lugar del mundo.
la acción y para imprimir al relato un ritmo trepidante, sin tiempos muertos, que acaba por atrapar completamente al espectador. La cotidianedad de los personajes y las tensiones que, poco a poco, el espectador va descubriendo entre ellos, son el motor que hace adelantar la acción, dando pistas inequívocas del posterior desarrollo de la acción, una brutal explosión de violencia racial que parece tan absurda como inevitable.
lunes, 25 de agosto de 2008
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Escuché una vez que el cine es ponerse delante de una ventana ciega para creer por unos instantes que podemos ser esos otros. Ventana, espejo... pero, ¿no creéis que hay más cosas en la vida? ¿Para qué desearlas si no pueden ser nuestras? Por mi parte, sólo busco algo sencillo: sólo busco un momento que dure eternamente. Me pasa porque ya no me acuerdo de olvidarme de esas cosas. Y es que, ¿qué nos queda sino para entretener la propia locura? La lectura, sí, pero... ¡Qué montón de libros! ¿Son todos diferentes? Si es cierto que cada cenicienta tiene su medianoche, por fin uno descubre tarde que se llega más lejos con una palabre amable y una pistola, que sólo con una palabra amable. Resta el consuelo de aprender que vale más la pena no comprar la felicidad, sino sobornar la infelicidad. Y es que las traiciones en tiempo de guerra son infantiles comparadas con las traiciones en tiempo de paz. Ella me dijo que después de lo que habíamos hecho, el matrimonio entre nosotros era imposible. Me pregunto cómo he tenido el valor de ir al encuentro de lo prohibido con ésta calma, con ésta determinación. Me despedí pensándole al oído:
-Antes de conocerte no sabía lo que era sufrir.
Pero todos hemos sentido que matar lo que amas, si no puedes tenerlo, es algo muy natural. Descubres tiempo después que a veces no hacemos cosas que queremos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlas. Siempre podrás decirle que te ha conocido en un momento extraño de tu vida y... ¡felicidades! ahora sí que estás más cerca de tocar fondo.
- ¿Le molesta que no fume?
Si la maldad es un punto de vista lo tuyo ya no son formas, son alardes. Últimamente me hacen gracia muchas cosas, pero no son graciosas. Da un poco de miedo, pero es bonito... tener tanto que perder es bonito. La respuesta está en entender a los demás, no en querer ser como ellos. El mejor ejemplo es que para encontrar a su semejante, un irlandés siempre tiene que hablar con Dios:
- ¡Si padre!
El todopoderoso responde:
- Déjate de tonterías y contesta a la puta pregunta.
-Antes de conocerte no sabía lo que era sufrir.
Pero todos hemos sentido que matar lo que amas, si no puedes tenerlo, es algo muy natural. Descubres tiempo después que a veces no hacemos cosas que queremos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlas. Siempre podrás decirle que te ha conocido en un momento extraño de tu vida y... ¡felicidades! ahora sí que estás más cerca de tocar fondo.
- ¿Le molesta que no fume?
Si la maldad es un punto de vista lo tuyo ya no son formas, son alardes. Últimamente me hacen gracia muchas cosas, pero no son graciosas. Da un poco de miedo, pero es bonito... tener tanto que perder es bonito. La respuesta está en entender a los demás, no en querer ser como ellos. El mejor ejemplo es que para encontrar a su semejante, un irlandés siempre tiene que hablar con Dios:
- ¡Si padre!
El todopoderoso responde:
- Déjate de tonterías y contesta a la puta pregunta.
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