En esta magnética secuencia, se colocó una prótesis sobre el pecho de Uma Thurman. La aguja fue colocada en posición inversa de modo que en lugar de penetrar, retrocedía al interior de la jeringuilla. Cuando Tarantino se enteró de la solución adecuada para que alguien que se encuentre en el estado en el que está Mia en el film, administrando una dosis intravenosa de agua salada, no le pareció sufiente. Ante esto, inventó la vertiente de la inyección de adrenalina.
Cuando la aguja atraviesa el corazón, se espera que sea uno de los momentos más atroces de la película, pero el público, curiosamente, lo aceptó sonriente. En un análisis plano a plano en la Universidad de Virginia, analizaron los motivos de los efectos de la secuencia en los espectadores. Quentin Tarantino no muestra la aguja penetrando el pecho. Corta a planos donde los personajes que rodean a Mia reaccionan al golpe, gritando y gesticulando. El lenguaje corporal y los diálogos acogen una escena grotesca pero la convierten en comedia negra, pero genuina. Todo está en el montaje y en los diálogos. También se encuentra, por supuesto, en la desesperación subyacente, motivada por los pensamientos y comentarios de Vincent sobre lo que le haría Marsellus si ella muere. probablemente algo mucho peor que por masajearle los pies.
Cuando Mia vuelve a casa tras el percance aventurero, hace un pacto de silencio con Vincent, y lo firman sellan dándose la mano, detalle que Tarantino muestra en primer plano. En el restaurante, cuando Vincent le pregunta por qué su marido tiró a Antoine por la ventana de un cuarto piso, Mia dice que no lo sabe, y que lo único que Antoine tocó fue su mano el dia de su boda. Ese apretón de manos no fue otra cosa que otro pacto de silencio, y por eso Mía no cuenta lo que realmente pasó con Antoine.
domingo, 24 de agosto de 2008
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Escuché una vez que el cine es ponerse delante de una ventana ciega para creer por unos instantes que podemos ser esos otros. Ventana, espejo... pero, ¿no creéis que hay más cosas en la vida? ¿Para qué desearlas si no pueden ser nuestras? Por mi parte, sólo busco algo sencillo: sólo busco un momento que dure eternamente. Me pasa porque ya no me acuerdo de olvidarme de esas cosas. Y es que, ¿qué nos queda sino para entretener la propia locura? La lectura, sí, pero... ¡Qué montón de libros! ¿Son todos diferentes? Si es cierto que cada cenicienta tiene su medianoche, por fin uno descubre tarde que se llega más lejos con una palabre amable y una pistola, que sólo con una palabra amable. Resta el consuelo de aprender que vale más la pena no comprar la felicidad, sino sobornar la infelicidad. Y es que las traiciones en tiempo de guerra son infantiles comparadas con las traiciones en tiempo de paz. Ella me dijo que después de lo que habíamos hecho, el matrimonio entre nosotros era imposible. Me pregunto cómo he tenido el valor de ir al encuentro de lo prohibido con ésta calma, con ésta determinación. Me despedí pensándole al oído:
-Antes de conocerte no sabía lo que era sufrir.
Pero todos hemos sentido que matar lo que amas, si no puedes tenerlo, es algo muy natural. Descubres tiempo después que a veces no hacemos cosas que queremos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlas. Siempre podrás decirle que te ha conocido en un momento extraño de tu vida y... ¡felicidades! ahora sí que estás más cerca de tocar fondo.
- ¿Le molesta que no fume?
Si la maldad es un punto de vista lo tuyo ya no son formas, son alardes. Últimamente me hacen gracia muchas cosas, pero no son graciosas. Da un poco de miedo, pero es bonito... tener tanto que perder es bonito. La respuesta está en entender a los demás, no en querer ser como ellos. El mejor ejemplo es que para encontrar a su semejante, un irlandés siempre tiene que hablar con Dios:
- ¡Si padre!
El todopoderoso responde:
- Déjate de tonterías y contesta a la puta pregunta.
-Antes de conocerte no sabía lo que era sufrir.
Pero todos hemos sentido que matar lo que amas, si no puedes tenerlo, es algo muy natural. Descubres tiempo después que a veces no hacemos cosas que queremos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlas. Siempre podrás decirle que te ha conocido en un momento extraño de tu vida y... ¡felicidades! ahora sí que estás más cerca de tocar fondo.
- ¿Le molesta que no fume?
Si la maldad es un punto de vista lo tuyo ya no son formas, son alardes. Últimamente me hacen gracia muchas cosas, pero no son graciosas. Da un poco de miedo, pero es bonito... tener tanto que perder es bonito. La respuesta está en entender a los demás, no en querer ser como ellos. El mejor ejemplo es que para encontrar a su semejante, un irlandés siempre tiene que hablar con Dios:
- ¡Si padre!
El todopoderoso responde:
- Déjate de tonterías y contesta a la puta pregunta.
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